RUTA LOS BALCONES DEL AGUA

Recientemente se ha habilitado la ruta "Los Balcones del agua". Esta nueva ruta, de unos cuatro kilómetros de trayecto, pretende dar a conocer una serie de fuentes de agua de la localidad, de gran relavancia antaño y actualmente desconocidas para los más jóvenes de la localidad. Éstas resultan de gran belleza estética, máxime con el acompañamiento visual con el que podemos recrearnos cuando nos decidamos a emprender esta ruta, con Sierra Morena como fondo.

Entre las fuentes que podemos visitar destaca la "fuente de la teja", de claras reminiscencias árabes y que, según testimonios de los mayores de la localidad, daba agua a la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación. Asimismo, también podremos visitar la conocida como "fuente de la cruz", venero de origen romano, de gran belleza estética y monumental en su construcción en la que cabe destacar su cubierta con arco de medio punto adovelado así como su bóveda de cañón con la firme función de proteger el agua de las tormentas. De esta fuente no existe ningún tipo de referencia documental pero, por su proximidad a una vía de comunicación romana, se podría aventurar que se tratara de una mutatio, una parada para descansar y dar servicio a los animales que se utilizaban como medio de transporte. Del mismo modo, y dentro de la ruta "Los balcones del agua", podremos proseguir nuestro recorrido viendo el "pilar de las vacas" y la "fuente de abajo". Siguiendo un sencillo pero riguroso recorrido atravesaremos el popular "parque de Cachaza" y recorreremos el sendero de la Hoya para culminar nuestra ruta en la "fuente del caño" y su conocido "chorro dorado", donde podremos observar la estructura pétrea de la recientemente remodelada caseta de máquinas elevadoras de agua, actualmente fuera de servicio y cuyo uso data de 1966/1967. 

Esta ruta de "los balcones del agua" concectará directamente, tanto en su recorrido directo como el inverso, con la visita al santuario ibérico de los Altos del Sotillo, para inexcusable de la ruta "viaje al tiempo de los iberos" y con la posterior visita al museo ibérico de Castellar. Asimismo en el transcurso de la misma se pueden ver distintas maquinarias al aire libre de lo que antaño fue una fábrica de aceite de oliva.